viernes, 25 de mayo de 2018



EL AYER DE FRESNO DE LA VEGA



Por Bonifacio Fernández Arteaga
Parte 5



¿Cómo estaba la medicina
Por aquestos andurriales?
Era César Tejerina
Quien nos quitaba los males.
Pisando todos los barros
A cualquier hora del día
Nos quitaba los catarros
Y hasta la disentería.
Sin meterse en cirugía
Ésta casi no existía
Muy pocos iban a León
Para alguna operación.
Si acaso a Villamañán
Por Valencia de Don Juan.
Se demuestra dicho atraso
Dando cuenta de este caso:
Yo vivía con mi tío
De nombre Domingo Prieto
Que hiciera calor o frío
Se veía en gran aprieto
Para poder orinar
Pues la próstata maldita
Comprimiendo a lo que pita
No le dejaba expulsar.
Don César, y por la uretra
Con un tubo penetra
(De hierro, llamado sonda)
Hasta una parte muy honda
¡Que gritos, señor dios mío!
Lamentos y hasta algún taco
No se oirían desde el río,
Pero si en su desvarío
Desde casa del Colaco.

Eso mismo, a su sobrino,
Le sucedió no hace mucho.
Con personal más ducho
Y sonda de pico fino,
No la noté en el camino.
De próstata me operé
Y poco sufrí, doy fe.














miércoles, 23 de mayo de 2018




EL AYER DE FRESNO DE LA VEGA

Por Bonifacio Fernández Arteaga
Parte 4





Pero a estos dos monaguillos
Muy poco antes de cesar,
Les sucedieron más cosas
Propias de imberbes chiquillos,
Alguna de ellas graciosas,
Que quiero ahora relatar.

Había en Fresno una señora
Anciana y algo beata
Que madrugaba y en bata
Siempre a la misma hora,
Al sentir sonar las campanas
A la iglesia iba deprisa
A recibir en la misa
A Aquel a quien más adora.
Como es natural, en estas
Ocasiones, que son fiestas
Para algunas criaturas,
Has de estar en ayunas
Par poder comulgar.
Lo dicen todos los curas
Y se anunciará esto mismo
En cualquier catecismo.

Tras el ayuno ¿Qué viene?
Pues que llega el gusanillo.
Que uno come lo que tiene
Y no es ningún disparate
Que la señora en pocillo
Llevase el chocolate

Lo dejaba tras el altar
Protegido por un santo
Y cubierto con un canto
Y después a comulgar.

¿Qué aconteció en el regreso?
Que la señora exclamaba:
“¿Qué ha sucedido? ¿Qué es eso?
¡Ay dios mio! ¡Ay dios mio!
El pocillo está vacío
Y ya no está donde estaba
Ni tapado con el canto.
Por su religiosidad
Dijo con ingenuidad:
¿Sería el santo? ¿Sería el santo?
Como supe yo después
El santo era san Moisés.

Una cosa muy aparente
Sucedió al día siguiente,
Pero cambiando de altar.
Aunque también trajo el canto
Para el pocillo tapar
Llenito de chocolate
Porque dijo: ¡Tate! ¡Tate!
No me fío de aquel santo.

Pero cosa parecida
Le sucedió a su venida
Callandito y muy despacio
Sin hacer ruido con los pies
Esta vez no fue Moises.
El santo era Bonifacio.

Moraleja:
No te fies de chavales
Que parecen muy formales.










domingo, 20 de mayo de 2018


EL AYER DE FRESNO DE LA VEGA


Por Bonifacio Fernández Arteaga
Parte 3






La iglesia tenía portales
Que su entorno circundaban
A la entrada, en laterales,
Existían bancos corridos
Donde los fieles se sentaban
Esperando los sonidos
De las campanas llamando
Y a los rezos suplicando.

Más dentro, en los portales,
Se organizaban pedreas
Y bastante  cosas feas
(que yo meo, que tú meas)
Entre grupos de chavales.
Desde enero, hasta otro enero
Aquello era un estercolero.


Yo oficié de monaguillo
Y otro de nombre Moisés,
Don Gaudencio, el sacerdote.
Cogiendo en mano el cepillo
Con hábito hasta los pies,
Salí a pedir un escote,
Pero, a decir la verdad,
Cuando se toca al bolsillo
Hay mucha parquedad.
Nunca se llenaba el bote
¡Era el cepillo tan hondo!
Solo algunas perras al fondo

Y desde el coro algún mozo,
Para al monago incordiar
Tiraba, con alborozo,
Alguna perra al azar
Ya para que esta, al rodar,
Entre faldas se colara
Y allí al monago llevara
O en los hoyos se metiera
Y risa sobreviniera

A caso por el enfado
Y con visos de venganza,
El caso es que, sin tardanza,
Desandé lo que había andado
Me metí en la sacristía
Para dejar el cepillo
Y dije: seré un chiquillo
Y de poca valentía
Si después del sofocón
No me quedo con mi ración

Y del total la mitad
Aprópieme sin piedad
“No creo que la sisa note
Don Gaudencio el sacerdote,
Pues le dejo en propiedad
Otra preciosa mitad”
- Dije para mi cogote-

Pero de la noche al filo
Al rosario fue Moisés
Puso el cepillo al revés
Quedándole ya sin mies
Dejando el asunto en vilo.

Al terminar el rosario
Al cepillo con premura
Se dirigió el señor cura,
Como lo hacía a diario.
Se echó mano a su tonsura,
Como suele suceder
Cuando alguien cree prever
Algo que suena a locura.
Y con sorna y con gracejo
Por ser castellano viejo,
Llamando a los monaguillos
Así espetó a los chiquillos:
“yo las perras oí chinglar
Que del coro procedían
Si no están en el lugar
Donde dejarse solían.
Si yo la puerta he trancado
Y la ventana tiene reja,
Algún fantasma habrá entrado
Que a mí, sin perras me deja.
Por las cuentas de la vieja
Y por lo que a mí me abulta,
Sí habría treinta perrinas.
Pongo al fantasma una multa
Y le dejo sin propinas
Los próximos quince días
Y así reparo averías”.

Al pasar una semana
Sin tener retribuciones,
Sobrevino la desgana
Y pensaron apelar
Pero uniendo corazones
Y por varias razones
¿Qué decidieron?: CESAR.

¡Que fantasmas más odiosos!
¿A quién esto no le  enoja?
¿No era para poner nerviosos
A más de dos mozalbetes?
Que solo querían cacahuetes
De los de Joaquina la coja.

Y al salirse de estas tretas
Boni hizo liquidación:
Ocho meses en función
Resultado: ocho pesetas
¡Menuda retribución!
Si Ronaldo lo supiera,
Del Barsa a aquí viniera.













                                                                 










viernes, 18 de mayo de 2018



EL AYER DE FRESNO DE LA VEGA


Por Bonifacio Fernández Arteaga
Parte 2



Cuando el río Esla crecía
Saliendo por los hondones
Corazón se estremecía.
En todas las ocasiones
Que el agua al pueblo llegaba,
Fontanicas inundaba
Rebosando por las eras
Y calles de las afueras,
Y ponía en gran aprieto
La esquina del señor Cleto

En más de dos arrebatos
Se metía tan adentro,
Que se escurría hasta el centro
De la plaza de los Jatos
Donde con grande temor
Allí vivía el autor
De estos versos tan “baratos”

Y si a un tiempo, con enfado,
De Valdearcos el reguero
Atacaba el otro lado
A causa de un aguacero,
Peligraba el matadero,
Los tapiales de los huertos,
Y la Casa de los Muertos


Continuará

miércoles, 16 de mayo de 2018


EL AYER DE FRESNO DE LA VEGA
Por Bonifacio Fernández Arteaga
Parte 1

Yo he nacido en esta villa
Allá por los años trece
Al comenzar la primavera
Que es cuando lo vivo crece
Comí sopas en escudilla
En el tiempo de la trilla
El bieldo, el horcón y la era

Había muchos labradores
Y muy pocos hortelanos
Los más eran aradores
Segadores o trilladores
Los menos usaban las manos
Para hurgar con la zoleta
En la tierra que se agrieta

Había agua por doquier
En el Fresno del ayer
Agua había en los “chupones”
Agua sacaba la noria
Que ha pasado ya a la historia
Agua por los canalones
Agua venía por la presa
Y también por el reguero
Agua artesiana en la mesa
Y del “chupón” al caldero
Por todas partes madrices
Reguericos y regatos
Donde bebían felices
Las mulas, asnos y  jatos

Agua había por las calles
Haciendo montes y valles
Atascábanse los carros
Entre charcos y entre barros      

Continuará



domingo, 20 de diciembre de 2015

EL TREN V : LO QUE QUEDA DE TODO AQUELLO


NO MUCHO

Así es, no queda gran cosa a la vista de como van  desapareciendo de la geografía de nuestros pueblos los símbolos de lo que fue un ferrocarril: las estaciones, los apeaderos, las casillas, las básculas, los pontones, los árboles y... hasta la traza.  Ha habido mucho desinterés por parte de los municipios y mucho desdén hacia este hito tan fundamental en la historia reciente de nuestra comarca.   Lamentablemente cada vez son más los que no tienen ni la menor idea de lo que representan esos edificios de ladrillo tan iguales en todos los pueblos;  probablemente los jóvenes se refieran al lugar como "la estación" sin saber si trata de una estación de tren, meteorológica,...o espacial.
Todo sigue un guión no escrito pero previsible:  en primer lugar,  la empresa concesionaria, antes de abandonar la concesión que tenía por noventa y nueve años,  se apropia de todos los muebles, inmuebles y valores que no están estrictamente adscritos al servicio público; después FEVE, la empresa pública depositaria, al cierre del servicio, desmantela todo aquello que tenga un mínimo valor en el mercado del desguace: carriles, traviesas, aguadas, grúas, puentes...hasta las piedras de los andenes en muchos casos.  Ya nos hemos quedado con unos edificios y unos terrenos desnudos de todo,  cuyo dueño está lejos y a quien le resulta onerosa la vigilancia y el mantenimiento de los mismos.  Lejos de despertar interés, empiezan  a percibirse como una carga tanto para FEVE como para los alcaldes de los pueblos, testigos impotentes del deterioro progresivo de este patrimonio semiabandonado: los edificios se arruinan, los árboles se secan y hasta la traza desaparece en algunos pueblos como resultado de una concentración parcelaria.   En alguno  de estos pueblos no quedan ni ruinas para recordar que en otro tiempo hubo un tren que pasaba por allí todos los días.
Hoy lo recordamos con añoranza,  gracias a que aún se conservan parte de esos bienes y, fundamentalmente, a que todavía vivimos muchos de quienes lo conocimos  en servicio.
Afortunadamente no es este el caso de Fresno, que fue uno de los primeros pueblos de la línea en interesarse por los inmuebles de la concesión y, no estoy segura en este momento pero tampoco es un dato importante, pero creo que fue el primero  en adquirir la totalidad de los mismos.  Concretamente, el 19 de enero de 1984 se firmó la escritura pública de compraventa de todos los bienes del FC de Medina de Rioseco a Palanquinos en Fresno de la Vega, pasando estos: terrenos y edificios a ser propiedad patrimonial del Ayuntamiento.  Gracias a ello es, posiblemente, el pueblo donde se encuentran en mejor estado.





Este proceso es bastante largo.  Normalmente son los ayuntamientos los que se ponen en contacto con Feve, solicitando la adquisición de los terrenos y los edificios que quedan  en ellos, aunque también puede ser una empresa o un particular. El primer paso es desafectarlos del servicio público, mediante un acuerdo que adopta el consejo de administración.  A continuación y, al tratarse de terrenos obtenidos por expropiación o por cesión de comunales, ley obliga, se anuncia en el boletín de la provincia, en el tablón del ayuntamiento del que se trate y en los principales periódicos provinciales, estableciendo un plazo para que los expropiados o sus causahabientes puedan reclamara la reversión de los mismos.


Esta palabra "reversión" es la que figura en los anuncios, porque así lo dice la ley, y es la que da nombre al proceso, pero genera mucha confusión.  Los causahabientes no recuerdan que la expropiación se paga y...., lógicamente, la reversión se cobra.  Por eso muchas solicitudes de reversión, lo digo con conocimiento de causa, se tramitan hasta que llega el momento de fijar lo que la ley llama justiprecio; es así tanto en la expropiación como en la reversión.  Llegados a este punto y dado que la mayor parte de los terrenos son rústicos, en parcelas pequeñísimas, y sin labrar desde hace casi un siglo, la mayoría de quienes podrían por ley hacerse con ellos, desisten.  Quedan estos bienes, depurados jurídicamente y libres  de cargas para ser vendidos.  Solo hay una prescripción legal: se han de ofertar en primer lugar a los ayuntamientos en lote completo y, solo si estos renuncian, es cuando se pueden formalizar ventas privadas.  Lo único que queda fuera de este procedimiento son las donaciones, que las hay: por ejemplo en Valencia las había, éstas no generan derecho de reversión, tienen la misma condición que una venta privada y el donante, al desaparecer el servicio público,  no tiene ningún derecho sobre lo donado. La ley entiende que cuando donó, sus intereses tendría en la donación.  Solo tiene derecho de reversión quien tuvo que vender quisiera o no.
En el caso de Fresno, este había sido el punto de partida, por lo que el ayuntamiento aceptó la propuesta y compró todo el lote.  El resto ya lo sabemos todos:  se parcelaron los terrenos de la estación quedando la parcela mayor con el edificio principal y el de los urinarios en poder del ayuntamiento y  se vendieron el resto de ellas.  La caja de la vía en su totalidad sigue en propiedad del ayuntamiento.
Bueno, lo sabemos todos menos un periodista de La Nueva Crónica, de nombre Pery Lechuga, que  el pasado 13 de abril y en un artículo recordatorio del centenario de la línea, escribía el siguiente artículo:






Imaginemos las noches en vela de este periodista y algunas personas más que, quizá, intuyen un gran pelotazo o quien sabe qué maniobras maquiavélicas para sustraer "el gran tesoro" a quien sabe quien, al menos eso es lo que parece que insinúa.
Yo nunca le he dado tantas vueltas a la cabeza, ni he llegado a formular tan complejas tramas.  No me parece un asunto que tenga el menor interés, porque en cualquier caso, los metros siguen en su sitio: en el suelo.
Pero por si fuera de algún interés, yo, voy a contar un cuento.  Igual resulta que las cosas son tan simples que un cuento vale para dar una idea:
"Había una vez una corporación:  alcalde y concejales de un pueblo que podría ser el mío, que, viendo el abandono de unos  edificios y unos terrenos de los que era titular una empresa localizada en Madrid a cientos de km del pueblo y que nunca hacía nada por conservarlos ni mejorarlos, decidieron ponerse en contacto con dicha empresa llamada FEVE, para solicitar que les vendieran esos bienes y dedicarlos a los intereses del pueblo.   Esta empresa les dice que le parece bien pero que antes hay que realizar unos cuantos tramites a los que obliga la ley: declararlos innecesarios para el servicio público, dar a conocer esta declaración, tramitar cuantas solicitudes de reversión se puedan documentar, devolver los terrenos  comunales cedidos si se puede documentar tal cesión y tal condición y, finalmente, vender como patrimoniales los bienes sobrantes, siendo solicitud preferente la del ayuntamiento.  Todos estos trámites se cumplen: la corporación no encuentra ningún documento sobre el origen de los terrenos, ningún expropiado ni causahabiente solicita reversión y la empresa FEVE, que tampoco puede documentar nada respecto a ese pueblo, como en el caso de tantísimos otros pueblos (La empresa titular de la linea no había entregado prácticamente ninguna documentación al Estado en el momento del abandono del servicio) procede a la venta de todos los bienes de la línea en el municipio.  La venta se lleva a cabo como bienes patrimoniales del Estado y se inscriben como bienes patrimoniales del ayuntamiento.  Y colorín colorado, el misterio se ha acabado."
Finalmente, y a modo de curiosidad, decir que igual que en el caso de la construcción del ferrocarril había un ministro oriundo de Valderas que usó sus influencias en Madrid para conseguir que se declarase la concesión, en el caso de Fresno, también hubo un ministro que prestó su influencia para agilizar el proceso.








Afortunadamente, y aunque leyendo esto parezca que todo son lamentos, hay que agradecer vivamente el mérito e interés del grupo llamado TREN BURRA O CHARANGO que capitaneado por dos historiadores: Javier Revilla de Valencia de Don Juan y Servelio Villar, en este centenario de la línea, han hecho un grandísimo esfuerzo para montar una exposición que recoge de modo ejemplar la historia de la gestación, nacimiento, vida y cierre de la misma.  Todo ello explicado en doce paneles ilustrados con bonitas fotografías de época y vitrinas con recuerdos prestados por antiguos ferroviarios y particulares: gorras, billetes y otros objetos interesantes. Desde el treinta de abril, fecha del centenario en que se inauguró en Medina de Rioseco, recorre todos los pueblos del trazado de la línea.  Un baño de goce y disfrute para quienes somos amigos del ferrocarril.
En Fresno tuvimos la suerte de tenerla desde el veinticinco de octubre hasta el ocho de noviembre, con mucho éxito, por cierto. Se inauguró con una conferencia de Javier Revilla, quien prepara un libro sobre la línea para muy pronto, y que registró lleno total y falta de afor. 
En nuestro pueblo, la exposición contó además con una bonita maqueta de la estación, realizada por Felix que calcaba la realidad. Muy, muy buena, como todas las que hace.  
Lo más divertido de todo fue ver a algunos de los que viven en Fresno y que pasan por la estación con frecuencia, hacerse un lío con las vías, las casillas...etc, según del lado que se pusieran a mirar la maqueta.























Aquí termina la última entrega del tren con mucha nostalgia y con mucha satisfacción por haber tenido todo un año para recordar algo tan querido como nuestro tren burra.  




Como siempre, un repaso a la prensa, nos deja la noticia del parque infantil inaugurado días pasados en las escuelas de Fresno:







Y lo último:  el adorno del ramo de navidad en la iglesia con productos del campo recién recolectados para la ocasión.  Purita manda la foto.  







Todavía quedaba algo importante: el personaje más ilustre para los suyos, entre los que me encuentro.  Que nadie tenga la menor duda: Nicolás.





































lunes, 26 de octubre de 2015

LA LEYENDA DE LAS ÁNIMAS


Menudo despiste.  Esto era para publicar el día uno de noviembre coincidiendo con la noche de ánimas, pero no hubo tiempo para completar el relato y en vez de guardar todo, salió publicado el título.  Me habeis avisado unos cuantos en el correo electrónico, correo que tampoco había leído.  Mil perdones.
Aunque a destiempo, habrá que completar esto de las ánimas, sobre todo para ver si alguien con más conocimientos del asunto puede aportar algo y recomponemos la historia de una leyenda olvidada.

Esta leyenda no es solo de Fresno, si no de muchos pueblos del sur de León con más o menos variantes de uno a otro,  y se concreta en el recelo, por no decir miedo con todas las letras, a salir de casa durante la noche que va del uno al dos de noviembre, noche de ánimas, porque éstas andaban por los caminos y encontrarse con ellas y que te mirasen de frente era señal de una gran desgracia en la familia (lo de desgracia es un eufemismo por no decir "fallecimiento" que es a lo que, en realidad, se refería la leyenda).  No es de extrañar que a quien dijese que iba a ir a alguna parte, le advirtieran:  "no se te ocurra salir que andan las ánimas y te puedes encontrar con ellas"

Hasta aquí todo lo que sé sobre esta leyenda.  No sé si tendrá alguna relación con la tradición de vaciar por dentro una remolacha, hacerle ojos, nariz y boca y meter dentro una vela, para luego ponerla en alguna puerta y llamar.

Esto lo hacían los chicos y se la ponían, sobre todo,  a personas mayores, mejor si vivían solas,  para darles un buen susto.  Sobre todo porque entonces no había luz en las calles.  Como mucho la luna si era una noche clara.

Como estas:







Y no podemos dejar pasar por alto una noticia de la semana pasada en El Diario de León.  Se refiere a una subvención para construir una senda peatonal entre Cabreros y Fresno.  Me figuro que se refiere a la que quieren hacer en Cabreros por la traza que dejó libre la acequia que quitaron y que finaliza en el límite entre los dos pueblos.  Pero es un buen referente para empezar a pensar en continuarla hasta la vía verde de Valencia atravesando nuestro pueblo y siguiendo por la traza del ferrocarril.  Un extraordinario recorrido para peatones y ciclistas. ¡Ojalá!