LA
SAGRADA FAMILIA
Igual que el toque de Tentenube es una tradición muy presente en Fresno, todos los treintaiuno de enero, otra tradición no menos viva es la visita periódica de la Sagrada Familia. Esta llegó a Fresno en 1919, de la mano de Valentina Vicente, hermana de Don Gaudencio. Un seis de febrero , tal día como hoy de hace 107 años, lo publicaba el Diario de León en esta pequeña reseña.
Con seguridad que cualquiera
que tenga este libro en sus manos, está familiarizado con esas capillas de
madera con puertas, que guardan en su interior la imagen de la Sagrada Familia
protegida por un cristal. Y que, aún
hoy, recorren el pueblo casa por casa, de forma regular. Nos la entrega una
vecina y se la dejamos a otra después de haberla acogido uno o dos días con
nosotros. Mientras está en nuestra casa permanece iluminada por una bombilla
interior, pero antiguamente, cuando éramos niños, se encendía una lamparilla
que flotaba en un vaso de agua con una fina capa de aceite.
Entraba en casa con una jaculatoria: ave María purísima y el sin pecado concebida era la respuesta de bienvenida. Durante la estancia con nosotros, se rezaban oraciones en familia por aquello de la familia que reza unida, permanece unida. Y la despedíamos con otra jaculatoria: Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía. Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía. Tras lo cual echábamos la limosna por la ranura
del cajetín que hacía las veces de base de
apoyo, y se la llevábamos a los vecinos
siguientes.
Es un hábito que sigue la cadena sin
interrupción de vecino en vecino y cuando
termina el recorrido, vuelve a empezar.
(Página 692 del libro FV memoria colectiva)
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