LAS BICICLETAS
Cuando yo era pequeña, en Fresno allá por los años cincuenta y
primeros sesenta, había pocos niños o niñas que tuvieran bicicleta, la mayoría
eran de adultos las de los padres y tíos, y eran de hombre: aquellas con barra
en la que nos llevaban sentados de lado los padres que eran los que daban
pedales. Y como no teníamos bicicleta propia y menos una bici de mujer, las que
ahora llaman de paseo, bueno las que se ven hoy en día porque parece que las
bicicletas de hombre con barra hubieran desaparecido del mercado salvo las de
carrera, pues la mayoría de los chicos y chicas de entonces aprendimos a
pedalear en una de hombre, con una parte del cuerpo de un lado de la bici y
pasando la pierna por debajo de la barra hasta llegar al pedal del otro lado.
Eso sin contar que las calles, en verano, tenían una cuarta de tierra suelta
con piedras y todo. Había que vernos dando pedales con el cuerpo torcido de
medio lado, levantando una nube de polvo, y más ágiles que el Correcaminos,
aunque no le conociéramos porque en esas fechas no había televisores en Fresno.
Las que más se veían eran de marca Orbea, empresa de tres hermanos vascos. Ponían un anuncio en la
radio que decía: Don Sancho ya no
cabalga en su montura fea, ahora monta bicicleta Orbea, y en el periódico
se anunciaban como realizadas y equipadas con: CUADRO ESTILO DAMA, FRENOS DE
VARILLA, RUEDAS NUEVAS 650, SILLÍN DE CUERO ORIGINAL, REDECILLA SALVAFALDAS,
PARRILLA PORTABULTOS, BOLSA HERRAMIENTAS Y CARTERA HERRAMIENTAS TRINGULAR DE
CUERO, MANTA DE VIAJE, INCLUYE CAJA DE PARCHES, AROS SUJETAPANTALÓN, BANDERITA
EJE, PIÑON ORIGINAL ORBEA Y HERRAMIENTAS. Luego también estaban las de marca BH (Berasategui Hermanos) que, al igual
que la empresa anterior habían empezado en el siglo XIX fabricando armas y en
los años veinte del siglo pasado cambiaron al negocio de los velocípedos, como
se llamaban al principio, tan de moda en otros países. Estas BH gozaban de
mayor aprecio entre la juventud de nuestro pueblo, aunque aparentemente eran
idénticas. Quizá nos parecían mejores porque no hacían tanta propaganda, y
nosotros habíamos crecido con el lema de que el buen paño en el arca se vende.
Bueno, pues con esos antecedentes, en los primeros años sesenta,
hubo un grupo de jóvenes a los que les picó el gusanillo del ciclismo, se
federaron con el Club Ciclista Leonés, y participaron en carreras locales y
regionales. Se hicieron con bicicletas profesionales y entrenaban en carretera
o en sus casas cuando el tiempo no permitía salir. En este último caso, lo
hacían sobre unas plataformas de rodillos de madera que hacían un ruido
estruendoso. Los más destacados fueron: José Luis Rufo, José Reinoso, y Fili
Reinoso, ya fallecidos los tres. Seguramente hubieran disfrutado los suyo
viendo correr a niños y mayores en la Esla Bike, aunque ellos tenían otros
sueños y se lanzaron a proyectos profesionales a los que dedicaron solo unos
años por la exigencia del deporte y porque entonces había que combinar deporte y
trabajo aunque fueras profesional.
Para el día de Santiago de
1960, el Club Ciclista Leonés organizó una carrera de 90 km, León – Valencia de
Don Juan - Fresno de la Vega – Valencia de Don Juan – León, en la que
participaba José Luis Rufo. Era una cerrera muy reñida, con corredores duros
que tenían más años y entrenamiento que el de nuestro pueblo. Estos corredores,
algunos ya con cierto éxito y nombre el mundillo del ciclismo, fueron dominando
la carrera: hasta salir de Valencia. Dice el cronista del Diario Proa que nada
más salir de Valencia los corredores entraron un tramo de carretera infernal, y lo
que es peor, no conocían el terreno de Fresno, sobre todo la calle delante de
las escuelas y la plaza. Así que mientras los ciclistas foráneos se atollaban
en la cuarta de terreno suelto y tragaban el polvo que ellos mismos levantaban,
José Luis que si lo conocía, nada más pasar el cementerio, hoy Jardín de los Muertos,
se echó a la derecha y fue por la acera de las escuelas y de la casa de la
familia Roldán, adelantando a todos y ganando la etapa.
Como me lo contaron asi lo cuento, que para entonces yo ya no pasaba
en Freno el día del Corpus. Igual Felipe puede todavía contarnos muchos
detalles y anécdotas de entonces.
