viernes, 11 de septiembre de 2026

 

LAS BICICLETAS 


Cuando yo era pequeña, en Fresno allá por los años cincuenta y primeros sesenta, había pocos niños o niñas que tuvieran bicicleta, la mayoría eran de adultos las de los padres y tíos, y eran de hombre: aquellas con barra en la que nos llevaban sentados de lado los padres que eran los que daban pedales. Y como no teníamos bicicleta propia y menos una bici de mujer, las que ahora llaman de paseo, bueno las que se ven hoy en día porque parece que las bicicletas de hombre con barra hubieran desaparecido del mercado salvo las de carrera, pues la mayoría de los chicos y chicas de entonces aprendimos a pedalear en una de hombre, con una parte del cuerpo de un lado de la bici y pasando la pierna por debajo de la barra hasta llegar al pedal del otro lado. Eso sin contar que las calles, en verano, tenían una cuarta de tierra suelta con piedras y todo. Había que vernos dando pedales con el cuerpo torcido de medio lado, levantando una nube de polvo, y más ágiles que el Correcaminos, aunque no le conociéramos porque en esas fechas no había televisores en Fresno.

Las que más se veían eran de marca Orbea, empresa de tres hermanos vascos. Ponían un anuncio en la radio que decía: Don Sancho ya no cabalga en su montura fea, ahora monta bicicleta Orbea, y en el periódico se anunciaban como realizadas y equipadas con: CUADRO ESTILO DAMA, FRENOS DE VARILLA, RUEDAS NUEVAS 650, SILLÍN DE CUERO ORIGINAL, REDECILLA SALVAFALDAS, PARRILLA PORTABULTOS, BOLSA HERRAMIENTAS Y CARTERA HERRAMIENTAS TRINGULAR DE CUERO, MANTA DE VIAJE, INCLUYE CAJA DE PARCHES, AROS SUJETAPANTALÓN, BANDERITA EJE, PIÑON ORIGINAL ORBEA Y HERRAMIENTAS. Luego también estaban las de marca BH (Berasategui Hermanos) que, al igual que la empresa anterior habían empezado en el siglo XIX fabricando armas y en los años veinte del siglo pasado cambiaron al negocio de los velocípedos, como se llamaban al principio, tan de moda en otros países. Estas BH gozaban de mayor aprecio entre la juventud de nuestro pueblo, aunque aparentemente eran idénticas. Quizá nos parecían mejores porque no hacían tanta propaganda, y nosotros habíamos crecido con el lema de que el buen paño en el arca se vende.

Bueno, pues con esos antecedentes, en los primeros años sesenta, hubo un grupo de jóvenes a los que les picó el gusanillo del ciclismo, se federaron con el Club Ciclista Leonés, y participaron en carreras locales y regionales. Se hicieron con bicicletas profesionales y entrenaban en carretera o en sus casas cuando el tiempo no permitía salir. En este último caso, lo hacían sobre unas plataformas de rodillos de madera que hacían un ruido estruendoso. Los más destacados fueron: José Luis Rufo, José Reinoso, y Fili Reinoso, ya fallecidos los tres. Seguramente hubieran disfrutado los suyo viendo correr a niños y mayores en la Esla Bike, aunque ellos tenían otros sueños y se lanzaron a proyectos profesionales a los que dedicaron solo unos años por la exigencia del deporte y porque entonces había que combinar deporte y trabajo aunque fueras profesional.

 Para el día de Santiago de 1960, el Club Ciclista Leonés organizó una carrera de 90 km, León – Valencia de Don Juan - Fresno de la Vega – Valencia de Don Juan – León, en la que participaba José Luis Rufo. Era una cerrera muy reñida, con corredores duros que tenían más años y entrenamiento que el de nuestro pueblo. Estos corredores, algunos ya con cierto éxito y nombre el mundillo del ciclismo, fueron dominando la carrera: hasta salir de Valencia. Dice el cronista del Diario Proa que nada más salir de Valencia los corredores entraron un tramo de carretera infernal, y lo que es peor, no conocían el terreno de Fresno, sobre todo la calle delante de las escuelas y la plaza. Así que mientras los ciclistas foráneos se atollaban en la cuarta de terreno suelto y tragaban el polvo que ellos mismos levantaban, José Luis que si lo conocía, nada más pasar el cementerio, hoy Jardín de los Muertos, se echó a la derecha y fue por la acera de las escuelas y de la casa de la familia Roldán, adelantando a todos y ganando la etapa.




Pocos años después, Felipe abrió una tienda de televisores ELBE y otros electrodomésticos en la hoy Avenida Juan Carlos I. Era el primer local de Fresno con escaparate y rótulo de banderín. El negocio de Felipe estaba vinculado a la cadena de establecimientos llamada Cadena Hogar, patrocinador del Club Ciclista Leonés. De la mano del Club y de estos establecimientos, Felipe organizó varias carreras ciclistas, llegando a fundar una denominada Premio Fresno de la Vega con salida y meta de llegada en Fresno, que se celebraba el día de Corpus y que también financiaba el Ayuntamiento.

Como me lo contaron asi lo cuento, que para entonces yo ya no pasaba en Freno el día del Corpus. Igual Felipe puede todavía contarnos muchos detalles y anécdotas de entonces.


jueves, 13 de agosto de 2026



LAS NUBES DE VERANO QUE VIVIMOS EN FRESNO

Andan diciendo los meteorólogos de la Agencia Estatal de Meteorología, que “este agosto va a ser el más caluroso que conocemos, y contempla que las precipitaciones puedan superar los valores medios, aunque admiten cierta incertidumbre sobre este punto relacionado con los episodios tormentosos que cada vez, dicen, son menos pero más intensos,  afectan a áreas muy concretas, duran poco tiempo, y los registros dejan grandes cantidades de lluvia en pocas horas, elevando significativamente el total acumulado de precipitaciones de una región”.

Esto me trae el recuerdo de aquellas nubes que en Fresno tenían a todas las familias en vilo, desde el mismo momento en que empezaban a verse los nubarrones negros pa arriba (Si los nublaus van pa León, di que truena y tienes razón), pa abajo, pa los Oteros, o pal rio.  Siempre igual: cielo anubarrado, rachas de aire fuerte que, a unas veces dispersaban los nublados otras no, otras dejaban paso a los relámpagos, las culebras, los aguaceros y las granizadas o la piedra.

 

Era empezar a oírse los truenos de lejos y en las casas se encendían las velas de Jueves Santo, se cerraban puertas y ventanas y ni se comía, las madres y abuelas sobre todo iniciaban los rezos contra la nube: a Santa Bárbara, a San Bartolomé, y otras.

Santa Bárbara bendita

Que en el cielo estás escrita

Con papel y agua bendita

En el árbol de la Cruz

Tres veces amén Jesús

Amén Jesús, amén Jesús, amén Jesús

 

 

San Bartolomé se levantó

Tres horas antes que el gallo cantó

¿Dónde vas Bartolomé?

Yo con vos iré

Tu conmigo no irás

Aquí te quedarás

Yo te daré un don

Don que no he dado a barón

Donde yo sea nombrado

No caerá centella ni rayo

Ni mujer morirá de parto

Ni niño de espanto

Ni ladrón sin confesión

En el árbol de la cruz

Tres veces amén Jesús

Amén Jesús, amén Jesús, amén Jesús.

 

 

 

Truena, truena, reburdiana

Allá lejos, Cristo suena

Dios ampare al pan y al vino

Y a la gente en peligro

¿Dónde vas a descargar?

Allá lejos, en el pedregal

Donde no oigas gallo cantar

Ni buey manso bramar

 

Con cualquiera que se hable, tiene recuerdos de alguna de estas nubes en especial porque hubo muchas que dejaron malos recuerdos imborrables: pérdidas, incendios, miedo y desgracia. Porque todo es Tentenube. Y hasta el toque a Tentenube, general en los pueblos de nuestra comarca, cambió de fechas porque algún campanero murió por el rayo cuando intentaba espantar la que tenía encima, ya que muy antiguamente empezaba el toque cuando la amenaza estaba cerca. Las campanas siempre estuvieron vinculadas a las leyendas sobre las nubes, unas porque las atraían como las de Fresno, y otras porque las espantaban como las de Villamañán y Benamariel.

No había seguros agrarios ni tecnología, casi todas las familias vivían de la hortaliza y una granizada arrasaba cosechas, dejando a agricultores en la ruina, todo se perdía de golpe.

En el recuerdo quedan también aquellos momentos, cuando volvía la calma y todo el mundo iba a la tierra a ver cómo había quedado aquello.  Cuando había sido de noche, con los tractores que tenían luz, y cuando no había tractores con el burro y el farol. Nadie podía dormir sin saber cómo había quedado lo suyo, y cuando se sabía menos aún.

Fechas temidas eran los últimos días de julio y los primeros de agosto (este año ya pasadas).  Siempre tocaban más a unas zonas que a otras que se libraban. Recuerdo un año que una nube de finales de julio arrasó la mitad del pueblo dejó todo  “molido”, fue hacia las cuatro de la tarde, terminando la siesta, y justamente una semana después a la misma hora otra nube, ya en primeros de agosto, “molió” la otra mitad.

Siempre ha sido igual: a principios del siglo pasado, concretamente el 25 de junio de 1908 y el 1 junio de 1909, Fresno sufrió los efectos de sendas “nubes” que arruinaron el pueblo: cereal, hortaliza, fruta y barcillares. Lo que había quedado un año, cayó al siguiente.  Cuál no sería el desastre que el maestro, don Joaquín Alonso, escribe una carta al director del recién nacido Diario de León, pidiendo ayuda para un ¡¡pueblo arruinado!!, así titula la carta. Es tan desgarrador el texto que leyéndolo puede uno imaginar al maestro llorando. Se despide del director con la fórmula, entonces usual de “su afectísimo amigo, y seguro servidor que le besa la mano”.  Hoy nos puede parecer una fórmula servil, pero era lo que tenía que decir quien se dirigía a una personalidad de la que se esperaba algo, eran aquellos tiempos.


                                           


 

Aprovechando la estupenda idea de dedicar un espacio de la Feria del Pimiento a recordar los días pasados de nuestro pueblo, invitando a participar con los recuerdos de cada uno, este puede ser un tema bastante interesante.  En todas las familias tienen anécdotas y recuerdos de las nubes que hemos vivido. Y como tirando del hilo sale el ovillo, recordad que en el libro Fresno de la Vega, memoria colectiva, en la Parte III: un siglo en la vida de Fresno, se relatan algunas de las nubes más sonadas; también la superstición de tirar las piedras con poderes para alejarlas.

 



martes, 23 de junio de 2026

 


SAN JUAN

 

Seguramente, los jóvenes de Fresno como los de todas partes están ya preparados para vivir la noche de San Juan, la más corta del año, la más mágica, la del fuego que quema todo lo malo para hacer sitio a todo lo bueno que va a venir, cuando se piden los deseos más privados y, dicen, que se cumplen. Se celebra en definitiva la llegada del verano.

La noche de San Juan es, realmente, la asimilación por las religiones cristianas de las fiestas del solsticio de verano cuyo origen se vincula a celebraciones de origen pagano previos a la cristianización de Occidente, cuyo rito principal era el encendido de las hogueras para dar fuerza al sol, ya que desde este día se iban acortando las horas de luz hasta llegar al solsticio de invierno cuando tenemos el día más corto. 

En realidad cada pueblo y cada país ha desarrollado sus tradiciones y costumbres ligadas a la fecha, pero el denominador común es el fuego nocturno y las peticiones de deseos en sus diversas formas. Y últimamente, como todo se comercializa y el turismo manda, se han adueñado de la noche costumbres y rituales cortados por el patrón del consumo en todas sus formas: comida, bebida, ropa, baños, festivales, y todo lo que puede darse en una noche entera de juerga. los amigos se juntan y, como dijo Rodrigo Cuevas el otro día En León: "Venga baile, venga fiesta, y hasta que se rompa'l suelu, que si rompen los zapatos, pa'eso están los zapateros".

 Pero también es una fecha estupenda para recordar el cuento de LA TÍA ÚRSULA, publicado en una revista de modas de Cádiz, La moda elegante ilustrada, por Pedro Escamilla el 30 de agosto de 1873. Este cuento está ambientado en Fresno y en la noche de San Juan. Mucha intriga he tenido yo por saber qué le unía a este escritor con Fresno, por qué escogió nuestro pueblo para ubicar la historia que publicó.  No he podido saber nada de su vida más allá de lo que cuenta la Wikipedia, es como si se hubiera esfumado. Incluso he llegado a pensar que, a la hora de ponerse a redactar el cuento, se plantó delante del mapa, cerró los ojos y puso el dedo encima de un sitio que resultó ser nuestro pueblo, así eligió el lugar.  Pero esto no puede ser, en 1873 los mapas se dibujaban a mano y señalaban muy pocas poblaciones, solo las más grandes, en ninguno de ellos aparecía Fresno. Así que algo le tenía que unir con nosotros, quizá algún familiar, quizá la esposa, vete a saber. En todo caso, aquí está el cuento:

 

 


Primera página

 


Segunda página

  



Tercera página

 


Última página

 

Somos un pueblo, de tradición agraria y por ello tenemos una retahíla de refranes dedicados al día de San Juan y a las circunstancias del campo, de las labores,  y del tiempo

-        Hasta san Juan, no sueltes el gabán.

-        Por san Juan la vieja guarda el telar.

-        Sanjuanada venida, primavera ida.

-        San Juan, sanjuanero, quita frío y pon sombrero.

-        Por San Juan, al sol se cuece el pan

-        Por San Juan, salen los cigüeños a volar

-        El conejo por San Juan y los pichones para navidad

-        El agua de San Juan, come el trigo

-         

 


lunes, 4 de mayo de 2026

 

RECORDANDO EL DÍA DEL ÁRBOL


Leo en la prensa que Alcordanza, Asociación de Enfermos de Alzheimer de Valencia de Don Juan, junto con Asprona, y usuarios del Centro de Día de la localidad, han querido celebrar el Día Mundial del Árbol, hoy 4 de mayo, plantando uno en el parque de San Andrés.

Juntando el nombre de la asociación: ALCORANZA, palabra, dicen, de origen leonés y que significa memoria y recuerdos, y el árbol, viene a mi memoria la importancia que en el pasado tuvo el Día del Árbol. Día que con diferentes fechas de la primavera se celebraba en los pueblos plantando algunos de forma simbólica, con la participación sobre todo de los escolares, que días antes habían recibido explicaciones sobre la importancia de los árboles en para la salud de las personas purificando el aire, en la economía local por sus frutos y madera, y otros muchos beneficios más difíciles de entender por los niños.

Así se hacía en la escuela de Fresno que yo conocí, pero no recuerdo, sin embargo, que saliéramos a plantar árboles en algún lugar público, algo que sí ocurrió el 29 de marzo 1912 cuando, en una ceremonia organizada por la Junta Local, el párroco Don Evodio, y los maestros: señor Álvarez Álvarez de niños y doña Bernarda Barrio de niñas,  se reunió a las dos de la tarde en la Plaza Mayor a todos los escolares y una gran multitud de vecinos que, tras escuchar unas palabras de Don Evodio desde el balcón del Ayuntamiento, se pusieron en camino hacia la carretera recién acondicionada como tal, con el fin de llevar a cabo la plantación de 200 árboles en las orillas de la misma. Tenían que recorrer un kilómetro y, salieron primero los niños encabezados por la bandera de su escuela adornada con cintas y flores, portada por el alumno más aventajado Gregorio Puertas. Detrás iban las niñas también encabezadas por la bandera de su escuela igualmente engalanada y portada por la angelical niña Amadora Carro.

Llegados al lugar, niños y niñas cantaron el himno al árbol y el himno a sus respectivas banderas. Tuvieron que repetir varias veces en medio de estruendosos aplausos. Luego plantaron cada uno su árbol y como premio fueron agasajados con una merienda consistente en 200 gramos de pan y una docena de higos por barba ¡qué barbaridad! Terminada la merienda, niños y niñas pronunciaron hermosos discursos relacionados con el acto y terminaron cantando a coro los himnos del árbol y los de sus banderas, dando por finalizado el acto.

Todo esto está sacado del artículo que con el título de UNA MAS y la firma de L. B. publicó el entonces joven Diario de León, que en esa fecha aún no había cumplido seis años desde su fundación.  Ampliándolo se puede leer completo y va a gustar.




 

 

 

 

 

 

 

 


viernes, 27 de marzo de 2026

 


 MARZO EN EL REFRANERO 

Y

LOS RABAZOS DE MARZO


Marzo es un mes con mala fama en el refranero.  No es muy buena, desde luego, a pesar de las flores y del amor que cantan algunos de esos refranes. La mayoría son negativos. Claro que se refieren a la climatología y al despertar de la naturaleza tras el largo invierno que se da por nuestra tierra, o se daba. Aquí tenemos unos cuantos de los muchísimos que se dicen en Fresno:-          

-         -San José (19 de marzo) viene con flores, unas blancas y otras de colores

-         -Marzo: los campos en flor y los mozos en amor

-         -En marzo florecen los campos.

-         -Por San Olegario (6 de marzo) pían los pájaros, y por San Rodrigo (13 de marzo) salen del nido.

-         -En marzo saca la cabeza el lagarto, y en abril termina de salir.

-         -A finales de marzo, da el sol en la sombra y canta la alondra.

-         -Bien termina marzo, si antes no vuelve el rabo.

-         -No es de extrañar, que en marzo empiece a tronar.

-        -Si en marzo oyes tronar, prepara la era y el pajar.

-         -En marzo marzadas: aire, frío y granizadas.

-         -Cuando en marzo hay nieblas, en mayo nieva o hiela.

-         -Tantas heladas habrá en mayo como nieblas hubo en marzo.

-         -El sol de marzo aporrea como un mazo.

-         -Marzo ventoso y abril lluvioso sacan a mayo florido y hermoso.

-        -Marzo engañador, un día malo y otro peor.

-         -Marzo marcero, peor que su padre febrero.

-         -Si marzo empieza caluroso, pronto se vuelve granizoso.

-         -Marzo treinta y un días tiene y treinta y muchos pareceres contiene.

-        -Marzo y abril, si no la pegan al entrar, la pegan al salir.

-        -En marzo a la mitad, la golondrina viene y el todo va.

-         -Viento marzal, avisa temporal.

-         -En marzo la veleta, no para quieta.

-         -Antes  que termine marzo, siembra el garbanzo.

-         -En marzo, mulle el ajo.

-         -En marzo, tres hojas ha de tener el ajo.

-        -Cuando marzo vuelve el rabo, tenemos invierno para rato.

-        -Marzo es mudable: igual empieza como cordera, pero si vuelve el rabo, termina como fiera.

-       -  Si marzo refresca, no queda pastor con zamarra y oveja con pelleja.


-         Este último refrán procede de la tradición de los pastores, para quienes este trajín de cambios es muy temido, ya que, antiguamente, cuando no había silos ni piensos preparados, la comida seca ya escaseaba por estas fechas y era necesario salir a pastar. Coincide marzo, además, con la etapa en que las ovejas paren, que es cuando están más débiles y sensibles, y cuando necesitan comer bien para que los corderos puedan mamar.  Si la primavera con tiempo suave y estable se retrasa, el campo no brota y las ovejas recién paridas, mueren por el frío y la falta de comida, y con ellas mueren las crías que no tienen quien les de calor ni de mamar.

-         Según El Zaragozano es muy frecuente, o sea que pasa casi todos los años, que a finales de mes se intensifiquen esos cambios meteorológicos, conocidos como las rabadas, o los rabazos, de marzo, pasando de días cálidos a que vuelva a helar,  y a que soplen aires fríos de la montaña.   Y de esos cambios de tiempo y del peligro que suponen para los rebaños, viene este cuento popular entre pastores:


Era un pastor que, temeroso de perder el rebaño, le ofreció a marzo regalarle una cordera si se porta bien con el ganado, y traía buen tiempo para que las ovejas tuvieran pasto fresco, dieran buena leche, los corderos pudieran mamar y no pasasen frío.  

Marzo cumplió y, a dos días de terminar, dado que el tiempo había sido favorable, se presentó a reclamarle al pastor la cordera prometida.  Pero éste, creyéndose a salvo, fue poniendo excusas, para terminar diciendo muy ufano:


Marzo, marzuelo, dos días te faltan

Tú  te vas y yo me quedo

Con el rebaño entero

 

A lo que marzo le contestó:

Pastor enzamarrado,

Con dos días que me quedan

Y otros dos de mi hermano abril

He de hacerte andar

Con las pellejas al hombro

Y las cencerras en el cadril

 

Así fue, que marzo se encabritó, torció el rabo y con las rabadas se murieron todos los corderos,  menos uno que el pastor había guardado debajo de la capa. Pero el rabo del cordero quedó fuera, se le heló y lo perdió. Con lo cual el pastor le decía:


Brinca, brinca, rabón

Por las peñas de León,

Que los de tu tiempo,

Llevados de marzo, al diablo son.

 

El cuento termina con un refrán: si marzo   tuerce  el rabo, no queda carnero vivo, ni pastor enzamarrado. 


Otra rima propia también de este tiempo y de este mundo de los rebaños es :

            Si marzo reveja,

            No queda cabra ni oveja

            Ni pastor con pelleja

           Ni lobo con zancas

          Ni perro con carrancas



Del libro Freno de la Vega, memoria colectiva, páginas 445 y

siguientes.  Fuente: Vicente Nava Mantecón.



viernes, 6 de febrero de 2026

     




LA SAGRADA FAMILIA



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Igual que el toque de Tentenube es una tradición muy presente en Fresno, todos los treintaiuno de enero, otra tradición no menos viva es la visita periódica de la Sagrada Familia. Esta  llegó a Fresno en 1919, de la mano de Valentina Vicente, hermana de Don Gaudencio. Un seis de febrero , tal día como hoy de hace 107 años, lo publicaba el Diario de León en esta pequeña reseña.





Con seguridad que cualquiera que tenga este libro en sus manos, está familiarizado con esas capillas de madera con puertas, que guardan en su interior la imagen de la Sagrada Familia protegida por un cristal.  Y que, aún hoy, recorren el pueblo casa por casa, de forma regular. Nos la entrega una vecina y se la dejamos a otra después de haberla acogido uno o dos días con nosotros. Mientras está en nuestra casa permanece iluminada por una bombilla interior, pero antiguamente, cuando éramos niños, se encendía una lamparilla que flotaba en un vaso de agua con una fina capa de aceite.

Al parecer es una costumbre que empezó en Italia allá por el siglo XIV, de mano de un fraile franciscano, y que llegó a España en los primeros años del siglo veinte. La capilla puede estar dedicada a una virgen, a un santo o, como en Fresno, a la Sagrada Familia.

Entraba en casa con una jaculatoria: ave María purísima y el sin pecado concebida era la respuesta de bienvenida. Durante la estancia con nosotros, se rezaban oraciones en familia por aquello de la familia que reza unida, permanece unida.  Y la despedíamos con otra jaculatoria: JesúsJosé y María, os doy el corazón y el alma mía. JesúsJosé y María, asistidme en mi última agonía. Tras lo cual echábamos la limosna por la ranura

 del cajetín que hacía las veces de base de

 apoyo, y  se la llevábamos a los vecinos

 siguientes. 

Es un hábito que sigue la cadena sin

 interrupción de vecino en vecino y cuando

 termina el recorrido,   vuelve a empezar.

 (Página 692 del libro FV memoria colectiva)