lunes, 4 de mayo de 2026

 

RECORDANDO EL DÍA DEL ÁRBOL


Leo en la prensa que Alcordanza, Asociación de Enfermos de Alzheimer de Valencia de Don Juan, junto con Asprona, y usuarios del Centro de Día de la localidad, han querido celebrar el Día Mundial del Árbol, hoy 4 de mayo, plantando uno en el parque de San Andrés.

Juntando el nombre de la asociación: ALCORANZA, palabra, dicen, de origen leonés y que significa memoria y recuerdos, y el árbol, viene a mi memoria la importancia que en el pasado tuvo el Día del Árbol. Día que con diferentes fechas de la primavera se celebraba en los pueblos plantando algunos de forma simbólica, con la participación sobre todo de los escolares, que días antes habían recibido explicaciones sobre la importancia de los árboles en para la salud de las personas purificando el aire, en la economía local por sus frutos y madera, y otros muchos beneficios más difíciles de entender por los niños.

Así se hacía en la escuela de Fresno que yo conocí, pero no recuerdo, sin embargo, que saliéramos a plantar árboles en algún lugar público, algo que sí ocurrió el 29 de marzo 1912 cuando, en una ceremonia organizada por la Junta Local, el párroco Don Evodio, y los maestros: señor Álvarez Álvarez de niños y doña Bernarda Barrio de niñas,  se reunió a las dos de la tarde en la Plaza Mayor a todos los escolares y una gran multitud de vecinos que, tras escuchar unas palabras de Don Evodio desde el balcón del Ayuntamiento, se pusieron en camino hacia la carretera recién acondicionada como tal, con el fin de llevar a cabo la plantación de 200 árboles en las orillas de la misma. Tenían que recorrer un kilómetro y, salieron primero los niños encabezados por la bandera de su escuela adornada con cintas y flores, portada por el alumno más aventajado Gregorio Puertas. Detrás iban las niñas también encabezadas por la bandera de su escuela igualmente engalanada y portada por la angelical niña Amadora Carro.

Llegados al lugar, niños y niñas cantaron el himno al árbol y el himno a sus respectivas banderas. Tuvieron que repetir varias veces en medio de estruendosos aplausos. Luego plantaron cada uno su árbol y como premio fueron agasajados con una merienda consistente en 200 gramos de pan y una docena de higos por barba ¡qué barbaridad! Terminada la merienda, niños y niñas pronunciaron hermosos discursos relacionados con el acto y terminaron cantando a coro los himnos del árbol y los de sus banderas, dando por finalizado el acto.

Todo esto está sacado del artículo que con el título de UNA MAS y la firma de L. B. publicó el entonces joven Diario de León, que en esa fecha aún no había cumplido seis años desde su fundación.  Ampliándolo se puede leer completo y va a gustar.