RECORDANDO EL DÍA DEL ÁRBOL
Leo en la prensa que
Alcordanza, Asociación de Enfermos de Alzheimer de Valencia de Don Juan, junto
con Asprona, y usuarios del Centro de Día de la localidad, han querido celebrar
el Día Mundial del Árbol, hoy 4 de mayo, plantando uno en el parque de San
Andrés.
Juntando el nombre
de la asociación: ALCORANZA, palabra, dicen, de origen leonés y que significa memoria y recuerdos, y el árbol, viene a mi
memoria la importancia que en el pasado tuvo el Día del Árbol. Día que con
diferentes fechas de la primavera se celebraba en los pueblos plantando
algunos de forma simbólica, con la participación sobre todo de los escolares, que días antes
habían recibido explicaciones sobre la importancia de los árboles en para la salud de
las personas purificando el aire, en la economía local por sus frutos y madera,
y otros muchos beneficios más difíciles de entender por los niños.
Así se hacía en la
escuela de Fresno que yo conocí, pero no recuerdo, sin embargo, que saliéramos a
plantar árboles en algún lugar público, algo que sí ocurrió el 29 de marzo 1912
cuando, en una ceremonia organizada por la Junta Local, el párroco Don Evodio,
y los maestros: señor Álvarez Álvarez de niños y doña Bernarda Barrio de niñas, se reunió a las dos de la tarde en la Plaza Mayor
a todos los escolares y una gran multitud de vecinos que, tras escuchar unas
palabras de Don Evodio desde el balcón del Ayuntamiento, se pusieron en camino
hacia la carretera recién acondicionada como tal, con el fin de llevar a cabo
la plantación de 200 árboles en las orillas de la misma. Tenían que recorrer un
kilómetro y, salieron primero los niños encabezados por la bandera de su
escuela adornada con cintas y flores, portada por el alumno más aventajado
Gregorio Puertas. Detrás iban las niñas también encabezadas por la bandera de
su escuela igualmente engalanada y portada por la angelical niña Amadora Carro.
Llegados al lugar,
niños y niñas cantaron el himno al árbol y el himno a sus respectivas banderas. Tuvieron que
repetir varias veces en medio de estruendosos aplausos. Luego plantaron cada
uno su árbol y como premio fueron agasajados con una merienda consistente en
200 gramos de pan y una docena de higos por barba ¡qué barbaridad! Terminada la
merienda, niños y niñas pronunciaron hermosos discursos relacionados con el
acto y terminaron cantando a coro los himnos del árbol y los de sus banderas, dando
por finalizado el acto.
Todo esto está
sacado del artículo que con el título de UNA MAS y la firma de L. B. publicó el entonces joven Diario
de León, que en esa fecha aún no había cumplido seis años desde su fundación. Ampliándolo se puede leer completo y va a gustar.