viernes, 6 de febrero de 2026

     




LA SAGRADA FAMILIA



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Igual que el toque de Tentenube es una tradición muy presente en Fresno, todos los treintaiuno de enero, otra tradición no menos viva es la visita periódica de la Sagrada Familia. Esta  llegó a Fresno en 1919, de la mano de Valentina Vicente, hermana de Don Gaudencio. Un seis de febrero , tal día como hoy de hace 107 años, lo publicaba el Diario de León en esta pequeña reseña.





Con seguridad que cualquiera que tenga este libro en sus manos, está familiarizado con esas capillas de madera con puertas, que guardan en su interior la imagen de la Sagrada Familia protegida por un cristal.  Y que, aún hoy, recorren el pueblo casa por casa, de forma regular. Nos la entrega una vecina y se la dejamos a otra después de haberla acogido uno o dos días con nosotros. Mientras está en nuestra casa permanece iluminada por una bombilla interior, pero antiguamente, cuando éramos niños, se encendía una lamparilla que flotaba en un vaso de agua con una fina capa de aceite.

Al parecer es una costumbre que empezó en Italia allá por el siglo XIV, de mano de un fraile franciscano, y que llegó a España en los primeros años del siglo veinte. La capilla puede estar dedicada a una virgen, a un santo o, como en Fresno, a la Sagrada Familia.

Entraba en casa con una jaculatoria: ave María purísima y el sin pecado concebida era la respuesta de bienvenida. Durante la estancia con nosotros, se rezaban oraciones en familia por aquello de la familia que reza unida, permanece unida.  Y la despedíamos con otra jaculatoria: JesúsJosé y María, os doy el corazón y el alma mía. JesúsJosé y María, asistidme en mi última agonía. Tras lo cual echábamos la limosna por la ranura

 del cajetín que hacía las veces de base de

 apoyo, y  se la llevábamos a los vecinos

 siguientes. 

Es un hábito que sigue la cadena sin

 interrupción de vecino en vecino y cuando

 termina el recorrido,   vuelve a empezar.

 (Página 692 del libro FV memoria colectiva)